La actualidad de un pensador como Marx suele asociarse al surgimiento de crisis económicas. Así, cada que el capitalismo tiene una de sus fiebres aparece El Capital como un libro de consulta obligada. Es saludable que El Capital sea abierto en medio de crisis económicas, ya que tiene mucho que decirnos sobre los altibajos del capitalismo, pero este libro no se reduce al análisis económico de este sistema, al estudio de categorías como la oferta y la demanda o la tasa de ganancia. Este libro, que Marx publicó en 1867, tiene mucho más que decirnos. Si lo encerramos en la estrecha habitación de las ciencias económicas habremos terminado por silenciar todo lo que tiene que decirnos este pensador alemán respecto de la manera en que vivimos y la estructura de relaciones sociales de producción que tenemos. El Capital no es un tratado de economía, ni de filosofía, ni de teoría política, ni de historia; es todas estas cosas que, aunadas, tratan de dar cuenta de la vida humana en el sentido más amplio de esta expresión.

El seminario Leer El Capital, se propone discutir el pensamiento de Karl Marx de manera rigurosa y comprometida, vinculándolo con los problemas de nuestro tiempo. Para el Centro de Estudios Estanislao Zuleta (CEEZ) Marx no es un fósil, no es un pensador extinto, en tanto los problemas que ocuparon su vida son tan actuales como el capitalismo mismo. Si bien no se pueden negar las transformaciones históricas del modo de producción capitalista, es notable cómo este sistema sigue envileciendo al ser humano y sigue siendo el motor de la generación de miseria más grande de la historia de la humanidad. La vigencia de Marx se justifica por la existencia de su enemigo: el capitalismo. Mientras sigamos viviendo en medio de un modo de producción dañino como éste, El Capital necesitará estar abierto para que sus páginas puedan recordarnos que nada de lo humano es natural e inconmovible y que otra forma de producir la vida es posible. Para nuestro tiempo cerrar El Capital se sumaría a los errores sobre los cuales no hemos dejado de construir nuestra historia.